SEÑALES DE MI FORMA INCOMPLETA…

«Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.»

Caminos del Espejo de Alejandra Pizarnik

SIN PALABRAS… Siempre hubo una actitud o mejor dicho respuestas de un tenor cuando esas respuestas eran dirigidas hacia mí… Y en esas poquisimas oportunidades una constante se hacía presente independientemente del tema en cuestión… Ambiguedades e insinuaciones que me llevaban a reconocer que estaba equivocada… Que había un error… Ello me hacía pensar y repensar mis palabras escritas y evaluarlas desde lo que sabía, conocía e interpretaba en mi perspectiva más íntima… Siempre urgé y fui más allá… Retomé registros y lecturas que solo refrendaban mi postura… Tantas veces acudí a conceptos y procesos… Entendí que probablemente mi formación y valores cognitivos podrían estar desactualizados y requerían de una mayor gimnasia…

Así, siempre fui por más en haras de defender mi pequeño y minúsculo espacio en el laberinto de la sociedad hiperconectada… La constancia me acompañó en el tiempo que estimo preciado porque es uno de mis constructos… Expresarme era seguro… Lo más cierto y predecible cada vez que ingresaba al portal…

Estimado, buenos días, buen día, buenas noches, buen descanso, feliz descanso, buen fin de semana, feliz día, feliz sábado, buena jornada, feliz domingo, qué rico, buen provecho, felicidades, lo aprecio, tremendo, maravilloso, adhiero, coincido, gracias por compartirlo, gracias siempre, gracias por tanto… Y muchas otras palabras más, colocadas allí desde el respeto y una enorme necesidad de estar cerca, de hacerme visible…

Otras quedan hilvanadas sobre temas de toda índole y en donde las respuestas, si las había, eran verdades absolutas de la actitud que poco a poco se fue desvelando hacia mí y que me sacudieron para entender que la fuerza de las palabras vienen alimentadas de un peso específico que se llama actitud…

A lo largo de tantas intervenciones advertí las señales de aquello que atribuí a mis imprecisiones a la hora de intentar explicar sobre lo que sabía… Poco a poco fui anulando, borrando, descartando… Se hizo presente el miedo y con él la verdad del temor para opinar, expresarme y ejercer mi derecho a decir lo que sentía… Cada vez que me paraba en un punto esa fuerza cognoscitiva me empujaba al despeñadero… Una y otra vez cuando aparecía, lo cierto era disonancia entre palabras…

Después de tantos y profundos desencuentros conceptuales, apreciativos, distintivos y sustanciales, observé, entendí, comprendí y acepté que la actitud con la que armamos las palabras es fundamental para que ellas puedan ser percibidas en su complitud significativa…

Aprendí que las devoluciones y el feedback no son una obligación… Aprendí que el movimiento entre lo amable y el respeto no se podía inducir… La educación no está asegurada aunque se lea, se cite y se escriba un ensayo… El respeto es la percepción del otro como individuo y ser humano viviente, andante, pensante y sintiente… No se obliga ni se paga… Tampoco se inyecta en la virtualidad…

Un error de cálculo es como una coma mal puesta… La fuerza de las palabras no la otorga su significado sino desde donde se emiten… Si te desnudas y entregas por completo a la verdad que vive en tí, podrás ser arrastrado al fondo del abismo donde te espera la actitud desafiante de la burla, la indiferencia y el desprecio…

ME REVISO… Por supuesto que lo hago… Me reviso todos los días… Cada amanecer y cada anochecer es un espacio para revisar lo que llevo adentro… Y no es difícil identificarlo… Yo sí sé lo que me pasa… Lo confesé y a partir de allí todo cuanto he hecho ha significado un inmenso desafío para mí…

Me desnudé por completo en su momento… En una dimensión desconocida… Sin referentes ni nada porque nunca antes me había ocurrido algo así… Y a lo largo de este tiempo he aprendido a aceptar todo cuanto ha sido y mostrado en formas y ángulos: que no hay simpatía ni empatía… He aprendido a aceptar las diferencias y valoraciones… La indiferencia y las elecciones… Todo lo que lo hace ser quien es fuera y dentro de mí… Eso que respeto una enormidad… He aprendido a callar para no ofender… Para no exponer ni lastimar… He callado para respetar en cualquier contexto… He callado y guardado todo aquí donde ahora mismo tanto duele… Amar ha significado mucho más que estar activa cada día para estar cerca… Amar es todo lo que hago y me acompaña desde que llegó a mi vida… Amar es este momento donde mi corazón se ahoga y mi mente no puede pensar… Amar es mi alma saliendose de mí para decir que sólo deseo que sea feliz…

AQUÍ SENTADA… En un banco de la plaza… Sólo para mí… Una plaza… El sol… Estoy cantando mentalmente… Muevo los pies, como siempre… Y cierrro los ojos para no leer… Últimamente es así… Una defensa… El resguardo ante palabras, oraciones y frases que no llego a leer… También porque estoy como invisible… Aún no sé cómo volver de la invisibilidad… Somos tantos individuos que nos perdemos por ahí… Abundan los ojos que no miran ni observan… Están las bocas y ni una palabra escuchas… Ser invisible puede anular los sentidos… No lo creo… Al menos, no pienso en eso… Y como tengo mis ojos cerrados, sólo me permito sentir… Sonidos, efectos especiales y un silencio aplastante… Es lo más lejos que puedo llegar… Un grito ensordecedor del silencio… Un tiempo y el tiempo… Sigo con mis ojos cerrados y mis manos se buscan entre sí… Se juntan y sostienen… Junto a mis oídos y los latidos de mi corazón estoy sosteniéndome… Mi tríada personal… Mi descanso… Sí… Mi desahogo… También… Mi invisibilidad total… Un elemento de tres vértices que orientan mi alma… Oídos, manos y un corazón vivo… Hoy es mi visual… Mi tiempo en la plaza donde todos transitan… Y a lo lejos el ruido de los seres, las personas y sus pasos… Gritos y risas, mientras Yo sigo en silencio… Invisible… Canto mentalmente y muevo un poco los pies…

Elsy Concepción

Autor: elsyconcepcion

Licenciada en Comunicación Social con una especialidad en Información Internacional y Maestría en Relaciones Internacionales. Son temas de interés la política internacional, medio ambiente, seguridad global y hemisférica, y medios de comunicación en zonas de conflicto. Me define el corazón y todo lo que motive sus pulsaciones... Alma inquieta y cerebro ávido de estímulos... Hambre de lo bueno, de lo grande y maravilloso como un brote en primavera y resistente en invierno... Bendecida en la maternidad, con sonrisas, miradas que me siguen y me educan... Sintiendo al tiempo integrar mis suspiros y obrando para la mujer del espejo que todos los días enfrenta, con la mayor de sus sonrisas este espacio dentro del universo...

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: