ESO…

«No busques más mi corazón; las bestias lo han devorado».

Charles Baudelaire

Estaba tumbada boca arriba… Me acompañaban los anteojos y el móvil… Fuí y vine un par de veces… Allí me detuvo su nombre y sus palabras…
ESO había escrito… Era ESO y nada más…
Mis ojos recorrieron las líneas de palabras titilantes que lanzaban dardos… Sentí una inyección de sangre en mi cuerpo y el corazón explotando en interrupciones que hice desesperada para respirar… Mis manos temblaban y ya no pude sostenerlo… Estaba siendo presa de una tormenta interior que mi cuerpo no podía conducir… Puse mis manos en el pecho para hablarle al corazón… Cerré los ojos y le pedí socorro a todos los mios… Vengan a ayudarme… Vengan a ayudarme ahora… Vengan ya…
Recuerdo haber recuperado el móvil y tocado el teclado para hacerme presente… Para gritar y expresarme pero no pude responder bien… Una palabra y un emoticon pegado fue mi única defensa mientras leía y releía ESO… Históricamente siempre me ha ganado la cobardía… Fue allí que entendí que debía levantarme… Y lo intente buscando dentro de mis recuerdos el más duro de todos ellos… Metí las manos en ese baúl y comencé a buscarlo… Con desespero y con la respiración entrecortada… Todo ello mientras corría al baño y buscaba la temperatura del agua… Entonces desnude mi cuerpo para ayudarme mientras ubicaba el episodio que me ayudaría a hacer frente a ESO…
Entré a la ducha y dejé que el agua y sus temperaturas quemaran mi piel y la congelaran para sentirme una persona y no un manojo de nervios enredados y tirantes… Fueron minutos de caminar sobre lo inesperado… La crueldad de la sorpresa y un profundo dolor en el corazón que partió en pedazos el sentimiento y pisó mi alma… Entonces el agua hizo su trabajo… La sentí muy caliente en mi piel y luego muy fría… Comencé a llorar mientras el agua me abrazaba… Lloré tremendamente hasta secarme… Y fue allí donde me revelé… Era la primera vez… Nunca antes había vivido y sentido nada así… Y traje ese recuerdo que aunque repasarlo significaría un desgarro aún mayor, pero yo sabía que me podía ayudar… Entonces volví a esa habitación iluminada… Allí estaba él… Inmovilizado físicamente y bajo los efectos de ese especial coctel… Fijé su mirada y sus palabras que retumbaron en mi interior con dolor… Tenía que salir… Ellos me conminaron a dejarla mientras me despedazaba al caminar… Crucé el pasillo escuchando sus gritos y mi cuerpo ya no era mío… Se había quedado con él junto con mi corazón desgarrado de impotencia y soledad… Cruce a la izquierda para encontrarme con un universo de personas, médicos y pacientes que me rodeaban… Intenté atravesarlo… Intenté caminar firme y no pude… Me apoyé en la pared para avanzar mientras me ahogaba… Yo no sé lo que fuí en ese momento… Sólo sentía su voz gritando «no te vayas mami»… «No me dejes mami»… No avancé mucho y abracé esa pared… Puse mi rostro en ella para contener mis lágrimas y me abandoné…
Luego la luz… Una mujer se acercó… Me habló… Me encontre entonces con unas palabras… El aliento de quien te pregunta y busca apoyarte, ayudarte… Y así lo hizo me calmaron sus palabras… El ahogo dió paso a sollozar lentamente y controlar mi respiración… Sentí mis piernas y pude caminar y sentarne allí en el pasillo, pero ella ya no estaba ahí cuando mis ojos la buscaron a lo largo del mismo… Se había ido… Ya no estaba pero yo sí y había recuperado mis manos, mis ojos y mi pecho… Una pausa y otra me llevaron a releer todo de nuevo… Y fue allí que identifiqué todos los elementos que me hirieron tanto como ahora cuando exorciso esta experiencia…
Un eco retumbó en los cimientos de la mayor fuerza de este mundo que habita en mi corazón… Hoy he aceptado que para él era simplemente ESO…

Elsy Concepción