MI PROPIA ARENA

El Tiempo, inmarcesible en mi pecho donde entra todo el universo… A veces pienso que pasa rápido y corroboro su impronta cuando veo a mis hijos… Han crecido tan rápido… Y no fue sino hasta ayer que los alimenté de mi pecho, que aprendieron a caminar dando tumbos y yo esperándolos al extremo de ese trazado… Todas mis noches velando su respiración y acomodando su frazada para resguardarlos del frío… Pero el Tiempo es seguro, contínuo y definitivo… Y me golpea fuerte cuando me miro al espejo y me encuentro con mis cabellos negros aún… Rizados y alborotados como siempre… Aún sin canas y enmarcando mi rostro de 48 años vividos largo, en esa línea que el tiempo ha guardado para mi… Entonces miro dentro de mis ojos y saludo a una niña de 8 años… Con sus manos y su vestido color crema… Y no puedo evitar sentirme absolutamente identificada con ella… Porque sigo teniendo sus mismos sueños… Sueños infantiles… Sigo apreciando y queriendo las pequeñeces y los caramelos que en su momento llenaron mi corazón… Amo las gomitas y los colores en una tienda de juguetes… Disfruto correr detrás de las mariposas que pululan en mi jardín… Caminar descalza, acurrucarme en la cama y cantar todas esas canciones que me hicieron y hacen vibrar, llorar; y tantas otras que me invitan a bailar…
El tiempo me sacude también… Con campanadas que me hacen regresar al 2018… Cargado, pesado, muy frío para mi gusto, de cambios, inmediatez biónica, hipnosis cognitiva y una lluvia de movimientos transversales… Atomizada mi mente de procesos ajenos y otros muy míos donde siempre, pero siempre se revela ante el resto la huella de lo que siento y pienso… El Tiempo es ese suspiro que emana de mi corazón en cada amanecer como el de hoy… Es el milimétrico parpadeo que regula la luz que me envuelve… Es esa flecha que me lleva, me empuja y me acerca al infinito… El Tiempo… Mi Tiempo es éste puñado de voluntad amorosa con el que la mujer que soy se muestra y respira frente al mundo, con un corazón pequeño y cargado de sueños…

Elsy Concepción